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El papel pintado está de actualidad.

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Uno puede pensar que el papel pintado está pasado de moda, que es un recurso decorativo de otros tiempos. Todo lo contrarío. Está viviendo una segunda juventud. Se ha convertido en un elemento utilizado por diseñadores de interiores. Por profesionales y por particulares. Es rápido y limpio. Oculta las imperfecciones en las paredes. Con él se logran acabados que con la pintura es difícil de conseguir.

El papel pintado fue el rey indiscutible de la decoración en los años 60 y 70. No podemos imaginarnos un dormitorio de aquella época sin que las paredes estuvieran cubiertas por aquellos papeles de líneas horizontales de colores. En ocasiones, con diseños psicodélicos. Hasta las paredes de las habitaciones infantiles se adornaban con papeles con dibujitos que se iban repitiendo una y otra vez.

A medida que el siglo pasado llegaba a su fin, el papel pintado cayó en desuso. La pintura cogió protagonismo. Se desarrollaron las pinturas de colores para interiores y nuevas técnicas como el gotelé.

En la actualidad, el papel pintado ha dado lugar a una gran variedad de texturas y acabados. No son solos los clásicos papeles pintados estampados. Hay algunas paredes decoradas con este material que tú las ves y no parece que estén recubiertas de papel.

Con el papel pintado consigues cambiar la apariencia de una habitación en una sola tarde. Sin necesidad de sacar el mobiliario de la estancia, ni tener que esperar a que la pintura se seque para darle una segunda mano o que haya luz natural para seguir pintando.

Tal vez, esas prisas que tenemos en la actualidad es lo que ha hecho que se recupere este recurso. José Fuentes, un pintor de brocha gorda de Barcelona, me comentó en una ocasión que el papel aumentaba notablemente el abanico de opciones que podía ofrecer a sus clientes. José encontró en los materiales que se venden en la página web Briconeo, y otras similares, un proveedor que le permitía realizar decoraciones de interiores a medida.

Otra de las ventajas que presenta el papel pintado es que, en el caso de que la pared se ensucie, es más fácil de limpiar que determinadas pinturas. Basta con pasar un trapo húmedo y no quedará ni rastro de la mancha.

Ahondemos un poco más en las ventajas de este producto.

Las ventajas del papel pintado.

El Periódico de Aragón nos presenta 6 razones que, según ellos, han hecho que el papel pintado haya regresado con mucha fuerza al mundo de la decoración de interiores. Estas ventajas son las siguientes:

  1. Variedad infinita. La aplicación de la tecnología en la producción de papel pintado ha hecho que se disponga de una diversidad inagotable de colores y motivos. No solo se dispone de papel estampado con motivos vegetales, que por cierto, se han vuelto han de convertir en tendencia debido a su empleo recurrente por parte de algunos interioristas de referencia, sino que se dispone de papeles monocromáticos que combinan a la perfección con la pintura de cualquier pared.
  2. Está comprobado que el papel pintado tiene una vida útil superior a la de la pintura. La pintura de interiores con el tiempo se va deteriorando. Esto obliga a que cada cierto tiempo, 5 o 10 años, tengamos que volver a pintar las paredes, puesto que a nuestra casa le infunde un cierto aire de abandono. Esto no sucede con el papel pintado. Es cierto que la esquina de determinadas tiras se nos puede despegar, pero con un poco de maña se solventa en cuestión de minutos.
  3. Es fácil de limpiar. Ya hemos hablado de esta característica, pero vale la pena incidir un poco más en ella. Algunos fabricantes de papel pintado incluyen en los rollos instrucciones sobre cómo limpiarlo. Si optamos porque sea un pintor quien nos empapele la habitación, no está de más pedirle consejo. Por lo general, un poco de agua y jabón suele ser suficiente para limpiar las manchas.
  4. Fácil de instalar. El papel pintado es fácil y rápido de colocar. Se instala de una sola vez, apenas tenemos que realizar retoques. De todos modos, hay que ser un poco cuidadoso. Te recomendamos que leas el siguiente apartado de este artículo, donde explicamos mejor cómo empapelar las paredes de una habitación.
  5. Cubre los desperfectos. Esta alternativa es perfecta para ocultar desconchones y agujeros que hay en la pared. Si optamos por la pintura, previamente deberemos cubrir esos desperfectos con masilla, y esperar a que se seque. En ocasiones, si el boquete en la pared es irregular o pronunciado, cuesta mucho dejarlo igual que el resto. Aunque lo pintemos, siempre se notará un poco. Esto no sucede con el papel pintado. Que oculta los desperfectos completamente. Gracias al papel pintado te podrás olvidar de colocar muebles para tapar desconchones.
  6. Combinaciones estéticas. Si quieres una decoración original en tu hogar, el papel pintado es un aliado al que se le puede sacar mucho partido. Puedes cubrir una pared de la habitación con papel y el resto pintarla. Colocando en la pared opuesta un espejo en el que se refleja el papel pintado, creando un efecto visual bastante llamativo. Si eres un profesional creativo, puedes empapelar la pared de tu despacho con papel estampado con el dibujo de un ladrillo vista. Como si estuvieras trabajando en un garaje de Nueva York. Al estilo Andy Warhol. Todo depende de tu imaginación. Las posibilidades son infinitas.

Cómo empapelar las paredes de una habitación.

Para empapelar una habitación solo necesitas rollos de papel pintado y cola. Como herramientas utilizaremos brochas, un rodillo, un metro, un nivel de burbuja, un cúter, un lápiz, una regla, un trapo y una esponja. Es recomendable que tengamos una mesa grande despejada para trabajar, como hacen los pintores. Si no quieres que la mesa se manche o se estropee, cúbrela con cartón o cartulina.

Antes de continuar hay que aclarar que existen dos tipos de papel. El papel pintado tradicional, en el que para colocarlo deberemos aplicar cola en el papel y en la pared, y el papel TNT, con base textil, en el que no hace falta que encolemos el papel.

Estos serían los pasos para instalarlo:

  • Paso 1. Limpiar la pared. Debemos acondicionar la pared para trabajar en ella. Si la pared está pintada con gotelé, lo debemos quitar. Si está cubierta con pintura plástica deberemos aplicar una imprimación para que agarre bien la cola. Debemos quitar los embellecedores de los enchufes y desmontar los radiadores.
  • Paso 2. Medir la pared. Es importante medir con el metro la distancia que hay desde el techo hasta el rodapié. Esa longitud la aplicaremos a las tiras de papel. Un tutorial publicado por Leroy Merlín, en su blog de brico-consejos, recomienda que añadamos 6 centímetros más a las tiras. De esa forma contamos con margen de seguridad al colocarlas. Para ir más rápido es recomendable dejar todas las tiras cortadas.
  • Paso 3. Debemos trazar en la pared una línea de referencia. Esto es clave para que las tiras de papel se peguen rectas. Empezaremos empapelando la pared a partir de una ventana. Si la habitación no tiene ventana lo haremos a partir de una esquina. Mediremos el ancho de las tiras de papel. Con el metro en la mano haremos una señal con lápiz desde el marco de la ventana. Haremos lo mismo un poco más abajo. Trazaremos una línea recta con regla entre los dos puntos. Con el nivel de burbuja comprobaremos que está nivelada. Encolamos la pared y la primera tira de papel. Esta debe encajar con exactitud entre el marco de la ventana y la línea recta que hemos dibujado. Si la primera tira nos sale torcida, el resto de tiras de papel es difícil que queden rectas.
  • Paso 4. Encolar la tira de papel y la porción de pared donde va. El papel lo encolaremos con brocha de dentro para fuera y la pared con rodillo, para que no se formen grumos. Encolaremos una porción un poco más ancha que la tira, para que se peguen bien los bordes.
  • Paso 5. Ponemos la tira de papel con cuidado de arriba hacia abajo y procurando no superponerla con la tira anterior. Si hemos dejado un margen de seguridad, no debemos preocuparnos por si sobra un poco en el techo o en el rodapié. Ya lo cortaremos después con el cúter y la regla. Pasamos la mano sobre el papel para que se pegue bien y no se formen bolsas de aire. Después pasaremos un paño de trapo sobre todo el papel para que se quede bien fijado. El proceso de encolado y pegado lo repetimos con cada tira, para no dar tiempo a que la cola se seque.
  • Paso 6. Por último, recortamos con el cúter el papel sobrante y la superficie en la que van los enchufes e interruptores. Los restos de cola los quitaremos con una esponja humedecida.

En poco tiempo, poniendo un poco de cuidado, tendrás la habitación empapelada con papel pintado. Si no lo ves claro, siempre puedes recurrir a un pintor profesional.

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