Cuando empezamos en este tipo de oficios todos empezamos muy concentrados y alerta, pues la mayoría tenemos una idea de que es un trabajo peligroso. Aquí se maneja peso, levantamos edificios, reformamos viviendas, construimos carreteras, arreglamos fachadas y preparamos infraestructuras que después usarán miles de personas. Es un trabajo imprescindible y muy importante para la sociedad, pero también es uno de los más exigentes física y técnicamente.
La verdad es que uno no empieza en esto pensando en que es uno de los sectores con mayor número de accidentes laborales, junto con los bomberos y policías. Si te pones a mirar las estadísticas, cada año, la mayoría de los accidentes graves y mortales que ocurren en España son precisamente en obras, reformas, trabajos en altura o actividades en las que se maneja maquinaria pesada.
Hay que poner los pies en el suelo y entender que, por mucho dinero que llevemos a casa, si no volvemos a ella después, todo esto no vale la pena.
El sector con mayor numero de accidentes laborales en el mundo
Busca en Google siniestrabilidad laboral en España y verás que la construcción aparece siempre entre de los primeros. Puede que últimamente se haya invertido en formación, EPIS y protocolos de seguridad, pero todavía no es suficiente.
Según datos recientes del Ministerio de Trabajo y Economía Social y del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, cada año se producen en nuestro país decenas de miles de accidentes laborales en trabajos relacionados con la construcción. Y muchos de ellos son graves. Para que te hagas una idea, en dos ciudades diferentes donde he vivido ha pasado lo mismo y eso debería de hacernos pensar. Un trabajador murió en cada una de ellas de la misma forma: En la hora de la comida se pusieron a dormir y una apisonadora les pasó por encima.
Algo tan dantesco y tan poco probable pasó exactamente de la misma forma en cada una de ellas… esto no puede ser casualidad. Eso nos hace una idea de la de accidentes y muertes que hay en estos trabajos y no nos enteramos. Es más normal de lo que pensamos.
Si quieres más información, abre bien los ojos: las cifras suelen estar entre 100 y 150 fallecimientos al año en el sector de la construcción. Y esa cifra es bastante estable.
Lo más preocupante es que las principales causas de accidentes fatales suelen repetirse:
- Caídas desde altura
- Golpes por objetos o materiales que caen
- Atrapamientos por maquinaria
- Electrocuciones
- Derrumbes o colapsos de estructuras
- Accidentes con vehículos o maquinaria pesada
Por supuesto sabemos que no todo el mundo se dedica a lo mismo… no va a tener tanto riesgo un pintor o alguien que está poniendo las losas de un cuarto de baño, que uno que está encima del andamio trasladando vigas al interior de la estructura.
¿Cuáles son las tareas que tienen más riesgo?
Teniendo en cuenta las estadísticas, los trabajos más arriesgados son:
-El de operario que trabaja en altura. Incluyendo a los que instalan cubiertas, rehabilitan fachadas, montan estructuras metálicas, colocan paneles o trabajan en andamios. Una caída desde varios pisos provoca lesiones muy graves o incluso la muerte. Y muchas veces estos accidentes pasan por pequeños errores o por no usar bien los sistemas de protección. Hay que tener mucho cuidado.
-Otro es ser operador de maquinaria pesada. Excavadoras, grúas, plataformas elevadoras, camiones de obra o retroexcavadoras son herramientas que sí o sí va a haber, y también pueden provocar accidentes muy graves si se manejan sin tener ni idea o sin poder ver bien lo que se tiene alrededor.
-Por supuesto hay que prestar mucha atención a las demoliciones y derribos. En este tipo de trabajos existe riesgo de colapso de estructuras, caída de materiales o proyección de fragmentos. Hay que planificar todo muy bien antes y controlarlo todo durante la obra para evitar situaciones peligrosas.
-Los electricistas de obra no se quedan atrás. Trabajan con instalaciones provisionales, conexiones temporales y cuadros eléctricos que todavía no están listos… cables pelados, sistemas eléctricos viejos, etc. No necesitamos hablar de lo que le hace al cuerpo cierta intensidad de voltaje.
-No podemos olvidarnos de los peones y trabajadores que manipulan los materiales. Transportar sacos de cemento, bloques, herramientas o materiales que pesan mucho puede provocar caídas, golpes o lesiones.
Cuando estés trabajando, mira a tu alrededor y ten cuidado
Al dedicarse a esto hay riesgos que están ahí desde el primer momento. Son peligros nos rodean constantemente.
El primero que nos puede pasar es que nos caigamos de un sitio alto. Este es el accidente más frecuente y uno de los más graves. Puede ocurrir al estar en andamios, cubiertas, escaleras, plataformas elevadoras o bordes de forjado.
Los tropiezos, también llamados caídas al mismo nivel también son muy habituales. Aunque parezcan menos graves, pueden provocar fracturas y lesiones importantes. Suelen ocurrir por suelos mojados, restos de materiales, cables mal colocados o zonas de paso mal organizadas. Ten en cuenta también que puedes estar cargando cosas pesadas, cristales o productos químicos, lo que puede empeorar la situación.
Los golpes por caída de objetos es algo bastante normal. Hay veces que los compañeros dejan caer una herramienta o un material desde arriba, y por desgracia alguien puede comerse un buen golpe si anda distraído.
También hay un bastante temido por los constructores y es el atrapamiento. Al usar excavadoras, grúas y maquinaria de movimiento de tierras, debes tener mucho cuidado con las zonas de giro y los puntos ciegos del operador.
Y lo de antes, hay que tener cuidado con los derrumbes o la inestabilidad de la estructura.
No todos son peligros inmediatos, cuidado con las lesiones y el desgaste físico
Existe otra parte de los riesgos laborales que también debes tener en cuenta: los problemas de salud que aparecen con el paso de los años.
Estas ocupaciones exigen un esfuerzo físico continuo. Levantar materiales, adoptar posturas incómodas o trabajar durante horas con herramientas pesadas puede provocar lesiones musculares y articulares. Los problemas de espalda, hombros y rodillas son muy frecuentes entre los que nos dedicamos a este sector.
No es de extrañar tampoco, que la exposición al ruido pueda causarnos pérdida de audición. Martillos neumáticos, maquinaria de corte o equipos de demolición te martillean los oídos durante horas todos los días.
La inhalación de polvo es un problema. Durante trabajos de corte, demolición o manipulación de materiales se generan partículas que pueden afectar a los pulmones e instalarse en ellos durante años. Además, hay materiales de construcción que tienen sustancias que, con el tiempo, pueden provocar enfermedades respiratorias.
El sol es otra cosa a tener en cuenta, y más en España, ya que muchas obras se realizan durante el verano. Todos sabemos lo que eso le hace a la piel, lo sabemos y lo sufrimos.
Si a todo esto le sumamos el desgaste físico acumulado. Muchos de nosotros llegamos a la jubilación con muchos problemas de salud.
Sistemas que te pueden salvar la vida
Lo primero que te debería venir a la cabeza, si trabajas en altura son las líneas de vida.
La empresa ELITE SEGURIDAD los fabrica porque sabe que es algo completamente necesario para asegurar a los trabajadores de la construcción. Una línea de vida es un sistema de anclaje diseñado para evitar que un operario sufra una caída desde altura. Este sistema se asegura de que el operario se conecte mediante un arnés y un dispositivo de seguridad que limita el movimiento o detiene la caída en caso de accidente.
Las líneas de vida se utilizan en cubiertas, estructuras metálicas, tejados, plataformas elevadas o zonas donde no es posible instalar barandillas. Es algo fundamental.
Gracias a los avances tecnológicos se están salvando muchas vidas
En nuestro sector se han empezado a incorporar nuevas herramientas y tecnologías para mejorar la seguridad en las obras.
Uno de las más interesantes son los programas de ordenador para planificar obras con mayor precisión. Algunos proyectos utilizan modelos tridimensionales que posibilitan identificar riesgos antes de que empiece la construcción. De esta forma se pueden modificar diseños o planificar mejor las tareas peligrosas.
También se están introduciendo sensores y dispositivos inteligentes en maquinaria y equipos de trabajo. Estos sistemas pueden detectar la proximidad de personas o avisar de los movimientos peligrosos que haga la maquinaria pesada.
Los nuevos EPIS no se quedan atrás. Los arneses, cascos, sistemas anticaídas o ropa de alta visibilidad han dado un salto evolutivo en los últimos años. Hoy ofrecen mayor protección y son muchísimo más cómodos.
La formación continua es completamente necesaria. Algo que me gusta es que las empresas están organizando cursos de formación en seguridad laboral a menudo y resultan muy útiles para que, personas que no eran tan conscientes de ciertos peligros, lo sean.
Es necesario que cada persona en la obra, desde el encargado hasta el último operario, entendamos que nuestro comportamiento influye directamente en la seguridad de todos.
Hoy por hoy, las normas han cambiado y ya se exige que los trabajadores de nuestro sector reciban formación en prevención de riesgos laborales. Esto se articula principalmente a través de la formación obligatoria vinculada al convenio general del sector de la construcción. Seguramente ya conoces cursos como la formación de 20 horas para operarios, la formación de 60 horas para recursos preventivos o los cursos específicos según el oficio que tenga cada uno.
Y es de cajón. Al entender el funcionamiento del andamio, cómo está bien puesto un arnés, cómo se asegura una carga o cómo organizar la zona de trabajo, se reduce mucho la probabilidad de que haya accidentes.
Todos somos responsables de la seguridad de todos
La prevención de riesgos laborales es muy importante para los que nos dedicamos a esto. Es verdad que muchos de nosotros pecamos de ser muy dejados y confiados… Es como cuando llevas años conduciendo y viajando por carretera. Al principio puede que fueras, como mucho, a 100 y no pasaras de ahí. Pero después te confías porque no pasa nada y se hace pesado y acabas conduciendo a 150 cada vez que puedes.
En nuestro trabajo pasa lo mismo. Los primeros días te pones el protector de oídos, el casco, la mascarilla… Pero cuando llevas meses, te agobias mucho, te da calor, te estorba y, poco a poco, vas dejando de ponértelos. “¿Qué me va a pasar?”, “Tampoco hace tanto ruido o echa tanto polvo. Esto está ventilado”. Ese tipo de cosas son las que hacen que los años nos pasen factura o que tengamos un accidente.
La confianza es buena en muchas ocasiones, pero en otras puede ser una sentencia de muerte. No te confíes, estamos vivos y todo puede pasar. Si trabajas en la construcción, como yo, apriétate bien el arnés, ponte el casco y la mascarilla y aguanta. Tu calidad de vida y tu familia te lo agradecerán.

